Reseña: Coconut - Kopano Matlwa
Coconut
Autora: Kopano Matlwa
Editorial: Sembra Llibres
Año: 2020
Sinopsis:
Després de la gran acollida de la traducció al català de Florescència, publiquem Coconut, la primera i aclamada novel·la de Kopano Matlwa amb què va guanyar els prestigiosos Wole Soyinka Prize de literatura africana, considerat el premi Nobel africà, i el Premi de Literatura de la Unió Europea.
Escrita amb una audàcia lírica que ens fa qüestionar-nos qui som i qui volem ser en la societat de les aparences, Coconut entrellaça les vides d’Ofilwe i Fikile, dues joves de Johannesburg que evidencien el pes dels prejudicis racials, la pressió estètica, l’autoodi i les violències de gènere sobre les joves negres de l’era postapartheid. Una història necessària sobre joves que busquen la seva identitat entre el racisme, el classisme i el masclisme que imperen en el món on vivim. Una immersió necessària en la moderna Sud-àfrica de la mà d’una de les joves escriptores africanes més destacades de l’actualitat.
Premi Wole Soyinka de literatura africana
Premi de Literatura de la Unió Europea
Opinión:
¡Hoy toca hablar de la segunda lectura del BHM 2026! Esa lectura no es otra que Coconut, primera novela de Kopano Matlwa.
Como ya os dije tenía muchas ganas de descubrir a esta autora, pero además quería sumergirme más en un periodo histórico que desconozco más cómo puede ser el Apartheid.
Creo que no podía haber escogido mejor manera de hacerlo.
¡Empecemos!
Coconut: Se dice de la persona negra que rechaza quién es y se comporta como una prsona blanca. Es decir, negro por fuera y blanco por dentro, como la nuez de coco.
En Coconut nos encontraremos con dos jóvenes Ofilwe y Fikile, dos historias que son la diferente cara de una misma moneda. Ambas jóvenes son negras en una Sudáfrica que las odia pese al intento que hacen por encajar en una visión eurocéntrica y completamente alejadas de sí mismas, aunque ellas no puedan verlo.
Ofilwe pertenece a una familia de clase media alta que vive en una urbanización. Su madre carece de educación secundaria, pero consiguió ser enfermera, aunque su marido le aconseja que se vuelva ama de casa y se dedique a gastar el dinero que el gana con su empleo de informático mientras el disfruta de la vida con sus múltiples amigas. Ofilwe va a un colegio donde la gran mayoría de alumnos son blancos y su hermano a una prestigiosa escuela solo para chicos. En realidad cada uno va a la suya y están muy lejos de la familia idílica que pretenden ser.
Fikile vive segregada en un gueto junto a su tío, el cual podría haber tenido una buena vida si se hubiera esforzado en algún punto de ella. Pero ahora, en su vida adulta es utilizado como token ya que la empresa participa en un programa que contrata a personas negras lanzando su carrera laboral. Básicamente cada X tiempo fingen un puesto que en verdad no tiene. Fikile, pese a ser una chica ambiciosa que considera que dormir es una perdida de tiempo, no ha terminado la secundaria. Quizás si una familia blanca le hubiera dado las mismas oportunidades que a su tío, ahora sería una estrella y no tendría que hacer de cuidadora en una barraca de una habitación, compartiendo cama con su tío y teniendo que ir a trabajar a un restaurante donde los clientes son de clase media alta. Ella cuida de la única familia que le queda ya que su abuela falleció, su padre no sabe dónde está y su madre se suicidó mientras ella dormía pegada a su barriga.
Ambas protagonistas detestan lo que son, su piel, su pelo y cualquier rasgo que les recuerde que son negras. Ofilwe hace lo necesario para que sus compañeros blancos se fijen en ella, pero estos no dejan de recordarle su color de piel y no están dispuestos a relacionarse con ella. Este intento de encajar y de alejarse de su identidad hace que los pocos compañeros negros que van a clase la rechacen. Ella esta empeñada en alejarse de su cultura, de su lengua materna el Sepedi. Ella únicamente habla inglés, idioma que a su madre le cuesta, pero que aún así lo intenta por tratar de encajar.
«Descobriràs, Ofilwe, que la gent a qui t’esforces tant a assemblar-te un dia et rebutjarà perquè, per molt que ho vulguis fer veure, tu no ets un d’ells.»
Nuestra primera protagonista detesta a su madre y todo lo que representa. Una mujer negra, que camina con la cabeza bien alta, que se rodea de su gente y que no pretende encajar en ningún lugar, y que además le recuerda a su hija de forma continua cual es el suyo y sus costumbres.
"La meva mare és d'un color blau-negre metàl·lic. La meva mare és gegant. No havia de ser la meva mare, si més no amb aquesta pell estrangera, però ho és."
Ella es consciente del rol de su madre en la familia. Una mujer relegada a ama de casa que tiene que soportar que su marido tenga diversas amantes, porque como le dice la abuela de Ofilwe, no se puede quejar, muchas mujeres querrían estar en su posición... No puede ser tan egoísta como para pensar en sus propios deseos e independencia. Las tres chocan de forma continua. Tres generaciones tratando de sobrevivir.
Filike prefiere vagar sola por la vida sin amigos, ella no es como el resto de negros que viven en los guetos. Ella no es sucia, ni huele mal, puede que sea pobre como ellos, pero es una negra diferente, no es como los demás que son pobres porque quieren.
"Potser val més que no millorin les condicions en aquest lloc de mala mort. Em pot servir de recordatori constant del que no vull ser: negra, bruta i pobre."
En el restaurante Fikile se cree la pieza clave , sin su presencia el restaurante no es lo mismo. Se esfuerza en atender a los clientes de la mejor manera posible para llamar la atención de sus clientes adinerados y bien posicionados. Cualquiera de ellos podrían ofrecerle algo mejor que ser camarera. Sin embargo lo primero que le dicen sus superiores cuando entra a trabajar en el restaurante es que cuide su aspecto y que cambie su peinado. En el trabajo la tratan igual de mal que al resto de sus compañeros, es decir, mal. Da igual que conozca a cada uno de los clientes, lo que pidan e incluso cual es su sitio favorito en el restaurante. Ella no forma parte de esa sociedad. Es incapaz de captar todas la señales que le dicen quién es en realidad.
"Un dia em vureu passar amb un cotxe llampant amb aire condicionat, i pujarè les finestres quan intenteu acostar-vos, perquè no soc una de vosaltres. Vosaltres sou pobres y negres i jo soc rica i bruna."
Coconut nos muestra las cicatrices aun abiertas del postapartheid. Puede que ya no haya segregación en Sudáfrica no de forma institucional (si socialmente, económicamente y espacialmente). Las mejores zonas y los mejores servicios siguen siendo para los de siempre treinta años después de que el Apartheid terminara.
Nos encontramos ante una generación que no sabe a donde pertenece, que carecen de una identidad. Que son extranjeros en su propia tierra, que les recuerdan constantemente que son inferiores por la cantidad de melanina que tienen.
Además de la discriminación racial, Kopano Matlwa nos habla del sexismo, de lo difícil que es ser negra y mujer.
Ambas sufren violencia estética, sienten esa presión social constante de tener que alisarse el pelo y tener la piel clara para poder ser consideradas aceptables o bellas. Son juzgadas constantemente por su apariencia física en un entorno doblemente opresivo.
A Ofilwe esa clase media la obliga a ser una joven perfecta, sumisa y educada. Teniendo un rol tradicional dentro de la familia.
En el caso de Fikile la pobreza la empuja a ser víctima de abuso sexual tanto por su entorno familiar como social. Es el peligro sistemático por ser mujer joven y pobre.
Es cuestión de raza, clase y género.
El libro me ha gustado muchísimo, me parece un primera novel brillante que nos atrapa desde las primeras líneas. Cierto que al ir saltando en el tiempo la primera parte se lea de una forma más costosa, pero eso cambia en la segunda parte de la novela, la cual es mucho más sencilla de leer. Tiene una forma de escribir metafórica y visceral que nos hace sentir incluso oler aquello que nos está describiendo. Escenas arraigadas a una memoria en concreto. Es una narración potente e incisiva.
Podemos ver la posición social de los personajes a través del lenguaje de estos y utiliza el Sepedi como un recurso lingüístico más.
Utiliza la sátira para hablar y desarrollar parte de la historia y para ahondar en lo absurdo de las apariencias de las clase alta. Mientras que se guarda el sarcasmo y los comentarios mordaces como mecanismo de defensa de la clase baja, más en concreto de Fikile.
He de decir que ambos personajes me han parecido cargantes y en ocasiones insoportables. Me costaba ver a través de su contexto social, pero eso quiere decir que la escritora ha hecho un gran trabajo. Así que me dan entre ternura y un poco de rechazo.
Espero que le deis una oportunidad a esta autora, no tengo ni un solo pero que decir. Solo que tengo muchas ganas de leerme el resto de su bibliografía.
Saludos y nos leemos
Puntuación: 5/5
★★★★★
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